Órdenes de salida: oligarcas húngaros huyen a paraísos fiscales ante la llegada de magyar
Budapest, 28 de abril – Una carrera contrarreloj se ha desatado en Hungría. Empresarios ligados al expresidente Viktor Orbán están trasladando sus fortunas a destinos internacionales como Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Hong Kong, temiendo las investigaciones prometidas por el nuevo líder conservador Péter Magyar.
La huida de la riqueza: un éxodo silencioso
Según revelaba el portal independiente Hvg, los directivos – y sus familiares cercanos – de estas empresas se encuentran bajo una presión extrema para mover sus activos antes de que Magyar pueda poner en marcha su ambicioso plan de recuperación de bienes ‘robados’.
Durante la década de gobierno de Orbán, una élite empresarial se enriqueció significativamente, acumulando fortunas que han sido objeto de denuncias por parte de la oposición y ONGs húngaras. La victoria de Magyar, con una mayoría parlamentaria abrumadora, representa un terremoto para este entramado de intereses.

La promesa de magyar: un cambio radical
El nuevo primer ministro ha anunciado la creación de una Oficina Nacional de Recuperación y Protección del Patrimonio, un organismo con el potencial de desmantelar las estructuras de riqueza acumuladas en los últimos años. Este anuncio, aparentemente benigno, se percibe como una amenaza directa para los oligarcas húngaros, pero también para la libertad personal de estos individuos, según advierte el periodista Szabolcs Panyi.
“Modo pájaro”: la desesperación de los oligarcas
“Los oligarcas de Orbán intentan mover su riqueza hacia el extranjero, mientras que el régimen se desintegra”, comentaba Panyi en redes sociales, describiendo la situación como un “modo pájaro”. Fuentes gubernamentales confirman el movimiento de aviones privados cargados de dinero y objetos de valor hacia Oriente Medio, Australia y, sorprendentemente, Uruguay, según datos recientes del rotativo The Guardian.
Datos reveladores: un flujo masivo de capitales
La investigación de The Guardian complementa los datos del portal húngaro G7, que indica que al menos 29 de las 100 empresas húngaras con mayor volumen de efectivo están vinculadas a los círculos cercanos al gobierno de Orbán. Según G7, estas entidades contaban con más de 2.740 millones de euros en activos disponibles a finales de 2024. La ONG Transparencia Internacional sitúa a Hungría como el país más corrupto de la Unión Europea desde 2012.
La corrupción como motor del cambio
Las acusaciones de corrupción se extienden incluso al yerno del expresidente, István Tiborcz, y a su amigo de la infancia, Lőrincz Mészáros, quienes acumularon una fortuna de 4.450 millones de euros durante el gobierno de Orbán. Magyar capitalizó en su campaña la denuncia de la corrupción sistémica, prometiendo recuperar los bienes ‘robados’ y ganando así la confianza del electorado.
La policía húngara ha abierto investigaciones sobre casos de malversación de fondos públicos. La verdad es que, tras doce años de gobierno, la economía húngara se enfrenta a un choque sin precedentes y el futuro de sus finanzas es, en el mejor de los casos, incierto.
