Perú inyecta liquidez: ¿un respiro para la economía o señal de alerta?
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) reporta un notable incremento en la liquidez del sector privado, impulsado principalmente por un auge en los depósitos y un fortalecimiento del crédito. La cifra, un 13,6% interanual en febrero de 2026, plantea interrogantes sobre la salud real de la economía peruana y su capacidad de sostener este crecimiento.
El efectivo vuelve a la moda: ¿confianza o cautela?
La preferencia por el efectivo se ha manifestado con creces, registrando un avance anual del 18,8% en el circulante. Esta tendencia, lejos de ser una anomalía, sugiere una cautela por parte de los agentes económicos, quizás como reflejo de la persistente inflación, aunque controlada, y un escenario global aún incierto. Los depósitos, especialmente los de ahorro y a la vista, también han mostrado un crecimiento significativo, del 12,9% interanual, confirmando una inclinación por instrumentos financieros líquidos y de fácil acceso.
Pero hay un detalle que no debemos pasar por alto: la liquidez, si bien es un indicador positivo, puede enmascarar problemas subyacentes. Un exceso de liquidez sin una demanda de crédito robusta podría generar presiones inflacionarias a largo plazo. Es como tener agua estancada: puede ser útil para regar, pero también un caldo de cultivo para mosquitos.

Crédito en ascenso: ¿impulso real o burbuja latente?
El crecimiento del crédito al sector privado, un 7,1% interanual, es otro factor a considerar. Tanto el crédito a empresas como al consumo han experimentado un repunte, lo que sugiere una mayor confianza en la actividad económica. Sin embargo, la disparidad entre el crecimiento del crédito en soles (5,5%) y en dólares (13%) podría indicar una mayor exposición al riesgo cambiario, un tema que el BCRP deberá monitorear de cerca.
El BCRP, fiel a su mandato, ha implementado políticas para mantener la estabilidad financiera y asegurar niveles adecuados de liquidez, incluyendo operaciones de inyección de liquidez y mecanismos de regulación monetaria. Pero la tarea no es sencilla, y la delicada danza entre estimular el crecimiento y controlar la inflación requiere una vigilancia constante.
La liquidez del sistema, en definitiva, es un síntoma más que un diagnóstico. Un síntoma que, de ser interpretado correctamente, puede ayudarnos a entender mejor el rumbo de la economía peruana. Pero, como diría un viejo sabio, “la abundancia sin sabiduría es como un barco sin timón: a la deriva en un mar tempestuoso”.