Petro y la fnc: un choque de narrativas sobre el futuro del café
La paz cafetera, que parecía un espejismo, se ha roto con estruendo. El presidente Gustavo Petro ha encendido la mecha de una polémica que amenaza con desestabilizar un sector clave de la economía colombiana: la producción de café. Sus acusaciones, vertidas a través de X, contra la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) y el exministro José Antonio Ocampo, han desatado una tormenta de reproches y una defensa a ultranza por parte de Germán Bahamón, actual gerente de la FNC.
El desencadenante: cifras en disputa y acusaciones de “godos”
El origen del conflicto reside en unas cifras sobre la producción de café en febrero de 2026, presentadas por la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, que reflejaban una caída del 36,2%. Esta información desató la furia de Petro, quien acusó a la FNC de estar “manejada por godos de alta sociedad” y cuestionó la gestión de Ocampo, a quien responsabilizó de nombrar a Bahamón como gerente. La acusación, cargada de un tono personal y visceral, no tardó en generar polémica y críticas.
Pero la cosa no quedó ahí. El mandatario añadió una acusación aún más grave: la supuesta apropiación indebida de la marca Juan Valdez, alegando que “se la robaron”. Un ataque frontal que ha puesto en entredicho la imagen y el trabajo de la FNC durante años.

Bahamón responde: hechos contra relatos y la resiliencia cafetera
Ante estas acusaciones, Germán Bahamón, sin rodeos, respondió con una contundente defensa de la FNC y del sector cafetero. “En Colombia el café no se sostiene con relatos. Se sostiene con hechos”, sentenció, enfatizando la importancia de la ciencia, la institucionalidad y la ejecución para la sostenibilidad de la caficultura colombiana.
Bahamón recordó la crisis de 2008, destacando que en lugar de enfrentamientos, se buscaron soluciones. Y para desmontar la narrativa de Petro, presentó datos contundentes: Colombia es el único país del mundo con más del 90% de sus áreas sembradas en variedades resistentes al cambio climático. “Eso no es narrativa. Es evidencia”, aseveró.
La FNC, según Bahamón, trabaja en el desarrollo de una nueva variedad de café para 2027, que además de garantizar la calidad del grano, funcionará como un “sumidero de carbono” y un mecanismo de contención frente a economías ilegales. Un proyecto que abarca 842.000 hectáreas y que, a su juicio, combina tradición y adaptación técnica.

La economía real del café: 22 billones de pesos en juego
Bahamón no se limitó a defender la labor de la FNC; también puso en valor la importancia económica del café para el país. “El café mueve cerca de $22 billones de pesos que llegan directamente a las familias cafeteras”, subrayó, destacando el papel de la garantía de compra y el sistema cooperativo como pilares de una economía “real, descentralizada y democrática”.
La FNC, según el gerente, ha logrado consolidar el Café de Colombia como el único commodity agrícola con una marca país reconocida a nivel mundial. “No se trata de discursos, se trata de resultados”, puntualizó, citando el crecimiento de las exportaciones de café verde con valor agregado y la presencia en mercados estratégicos como China, donde, según Bahamón, la FNC ha construido relaciones durante 20 años, liderando las importaciones.
El choque entre Petro y la FNC no es solo una disputa de cifras o acusaciones personales. Es un reflejo de tensiones más profundas sobre el modelo de desarrollo del país y el papel del Estado en la economía. Mientras Petro denuncia una gestión elitista y desconectada de la realidad, la FNC se defiende con datos y argumentos que evidencian su compromiso con el sector cafetero y su capacidad de adaptación a los desafíos del futuro. La pregunta que se cierne sobre la mesa es si esta confrontación, en lugar de debilitar al sector, puede generar un debate constructivo sobre cómo fortalecer la caficultura colombiana y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. El café, al fin y al cabo, es mucho más que un grano: es el sustento de miles de familias y un símbolo de la identidad nacional.