Paro en entre ríos: un desafío fallido para los sindicatos

La protesta convocada por diversos gremios en Paraná, en contra de la reforma previsional de Rogelio Frigerio, resultó ser un fiasco monumental. Apenas 2.000 manifestantes, una cifra ridículamente baja, salieron a las calles.

La educación, un escudo inquebrantable

Mientras los sindicatos, con una inversión de más de 30 millones de pesos en colectivos y remises, intentaban generar un clima de revuelo, el 70% de los docentes de la provincia asistió a clases, demostrando una lealtad sorprendente al sistema educativo. Un dato que, para ser honesto, debería preocupar a cualquiera que pretenda hablar de ‘rupturas’ o ‘cambios’. La imagen es clara: la educación, ese pilar aparentemente inmutable, resiste al viento de la reforma.

El costo oculto del movilizar

El costo oculto del movilizar

El gobierno provincial calcula que los gremios gastaron una fortuna en la movilización. Más de 30 millones de pesos, según sus estimaciones. Pero a esa inversión no le siguió una movilización de masas, sino una cifra descorazonadora de participantes. Un claro indicio de la falta de respaldo popular a una medida que, de hecho, se perfila como un recorte a derechos ya adquiridos.

La reforma: entre la edad y los regímenes

La reforma: entre la edad y los regímenes

La propuesta de Frigerio, lejos de ser una reforma radical, se centra en ajustes sutiles, pero dolorosos. Mantener un haber del 82% para los jubilados, una retórica que suena a propaganda, pero que oculta una realidad más compleja. La diferencia de edad jubilatoria entre el sector público y el privado se mantiene, con docentes que pueden jubilarse a 52 años, mientras que los hombres, con los requisitos adecuados, alcanzan los 54. Un privilegio que, sin embargo, se ve amenazado por los borradores de la reforma, que buscan una progresividad en la edad, dejando fuera a aquellos que ya están en camino a la jubilación.

Negociaciones bloqueadas, desconfianza profunda

Las negociaciones entre el gobierno y los sindicatos se han estancado. Víctor Sanzberro, senador justicialista, no se anda con rodeos: el desfinanciamiento que el gobierno nacional está aplicando a la provincia es “brutal” y no puede justificar un “ajuste” que recaiga sobre los trabajadores y jubilados entrerrianos. Los gremios, por su parte, rechazan categóricamente cualquier reforma que implique una pérdida de derechos.

Un futuro incierto

La promesa de un haber garantizado del 82% para los jubilados se desvanece ante la realidad del recorte en las contribuciones, que se sitúan en un 19% del bruto. La situación es precaria y, a juzgar por los acontecimientos, no hay indicios de que vaya a cambiar pronto. La reforma previsional de Frigerio no es un avance, sino un retroceso encubierto, un golpe a la dignidad de los trabajadores y jubilados entrerrianos. Y, francamente, es una pena ver cómo se sacrifican los derechos en nombre de un supuesto equilibrio fiscal.