¿Qué hacer si tu perro se hace una herida?

Si notamos que nuestro perro se ha lesionado, es fundamental actuar con calma y rapidez para evitar dolor y posibles infecciones.

Reconocer los signos de una herida

En primer lugar, debemos observar si el animal cojea, se queja o se vuelve retraído, ya que esto podría indicar la existencia de una lesión. Examinar cuidadosamente el pelaje del perro, apartándolo para ver la piel debajo, es clave para detectar cualquier corte o herida.

Si creemos que nuestro perro está herido, lo primero es revisar su cuerpo para ubicar la lesión. Tocar con delicadeza cada zona ayuda a determinar si algo le duele.

Tratamiento inicial

Tratamiento inicial

Si la herida es pequeña y no sangra mucho, en general se puede curar en casa sin problemas. Sin embargo, si vemos que es más seria, sangra abundantemente o hay algo clavado, lo mejor es acudir al veterinario lo antes posible.

Antes de limpiar la herida, asegurarnos de retirar cualquier suciedad, tierra o restos de objetos punzantes que puedan haberse incrustado en la zona lesionada.

La limpieza es esencial. Usar suero fisiológico y gasas estériles es ideal, pero agua con jabón neutro también funciona para quitar la suciedad y prevenir infecciones.

Una vez limpia la zona, proceder a desinfectarla con yodo diluido en agua o clorhexidina, aplicando con cuidado y limpiando desde el centro de la herida hacia fuera para no arrastrar nada adentro.

Evitar lameduras y mordeduras

Evitar lameduras y mordeduras

Es importante vigilar si el perro reacciona mal al desinfectante, como enrojecimiento o hinchazón. Si ocurre, lavar la zona con abundante agua y consultar con el veterinario.

Si el perro no puede evitar lamerse la herida, es recomendable taparla con un vendaje limpio, especialmente si está en áreas que tienden a lamer, como las patas o el abdomen. Colares isabelinos pueden ayudar a evitar que el animal se lame la herida.

Observación y cuidados diarios

Es crucial mantener una vigilancia diaria sobre la herida, mirando si sale pus, huele mal o se vuelve roja o hinchada. Normalmente, se debe limpiar y desinfectar una o dos veces al día hasta que veamos que empieza a mejorar.

Si el estado de la herida no cambia positivamente o empeora después de dos días, es mejor consultar con el veterinario para obtener orientación personalizada.