Redada en terrassa: 2,3 millones en falsificaciones desenterrados
La Guardia Civil ha desmantelado una red de falsificación con una operación que ha arrojado a tierra 2.345 objetos, valorados en dos millones de euros, en Terrassa. Un golpe significativo que revela la sofisticación de estas actividades ilícitas.
Un negocio de sombras que olía a zapatillas y relojes
El dispositivo policial, desarrollado el pasado 20 de mayo, no solo permitió la incautación de una impresionante cantidad de bienes – desde 57 bolsas de calcetines hasta 800 chapas de diferentes marcas – sino también la detención de tres hombres, de entre 23 y 53 años, y la investigación de otras tres personas.
La investigación, iniciada tras denuncias de ciudadanos que observaban un constante trasiego de mercancías en un domicilio, ha revelado una estructura criminal organizada dedicada a la producción y venta de artículos imitados de alta calidad. La meticulosidad en la falsificación, según fuentes policiales, es notable. La policía local detectó el flujo continuo de cajas y ventas a pie de calle, lo que activó la alerta.

Más allá de las zapatillas: una red de blanqueo
Los detenidos, acusados de pertenencia a grupo criminal, delitos contra la propiedad intelectual y blanqueo de capitales, se enfrentan a un largo proceso judicial. La magnitud de la operación – con la intervención de vehículos y trasteros – sugiere una actividad con raíces profundas y un alcance considerable. La cifra de 12.130 euros en efectivo recuperada subraya la importancia económica de este entramado.
Lo que sí está claro es que la actividad no se limitaba a la simple venta de productos falsificados. La investigación apunta a un esquema de blanqueo de capitales, lo que indica que estas operaciones contribuyen a la financiación de otras actividades criminales. Las tres personas investigadas, que convivían con los detenidos, también son consideradas responsables de delitos contra la propiedad industrial y blanqueo. Es una red compleja que se había encubierto con éxito, hasta que la persistencia de las denuncias y la diligencia de los agentes de la Guardia Civil la desmantelaron.
El coste de la imitación
La Guardia Civil, en un claro ejemplo de coordinación, practicó dos registros simultáneos en domicilios donde se realizaron las detenciones, y otros tres registros en trasteros. La intervención no solo permitió la incautación de los bienes, sino también la identificación de materiales destinados al montaje de los productos falsificados. La operación pone de manifiesto la constante amenaza que representan las falsificaciones para la economía y la propiedad intelectual.
