Rodríguez, entre promesas y sanciones: washington abre una puerta en lara
Caracas, 23 de abril – La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha recibido con relativa calma la llegada del nuevo encargado de negocios estadounidense, John Barrett, y ha insistido en la necesidad de mantener una agenda de diálogo con Washington, a pesar de las persistentes sanciones.
Un diálogo ‘basado en el respeto’, según el gobierno chavista
En un acto multitudinario en el estado Lara, como parte de la denominada ‘peregrinación’ por todo el país, Rodríguez ofreció un balance de la situación, subrayando el ‘avance’ en la eliminación de las medidas restrictivas impuestas por Estados Unidos. No obstante, la mandataria no ocultó la ‘falta’ de trabajo pendiente para lograr la erradicación total de la presión económica.
La jornada de hoy, marcada por la presencia de miles de manifestantes, se enmarca en una estrategia de imagen del gobierno venezolano, que busca proyectar una narrativa de apertura y voluntad de cooperación. Pero la realidad es que, según datos oficiales, el país petrolero sigue atrapado en una década de bloqueo económico, un periodo que ha coincidido con el nacimiento de más de cinco millones de niños y niñas, una cifra que la líder chavista utilizó para enfatizar la urgencia de la situación.

Recuperación económica y un pasado convulso
Rodríguez recordó los “momentos duros” que ha vivido Venezuela, haciendo referencia a la operación militar del 3 de enero de 2026 y a la captura de Nicolás Maduro. Instó a los políticos y no políticos a reflexionar sobre esa fecha, instando a un retorno al diálogo diplomático como vía para resolver las diferencias. La relación entre Caracas y Washington ha experimentado altibajos en los últimos años, pero el reciente restablecimiento de las relaciones diplomáticas, tras siete años de ruptura, abre una vía de negociación, aunque sea cautelosa y condicionada por las sanciones.
La administración estadounidense, bajo la dirección de Donald Trump y ahora, aparentemente, siguiendo el plan de estabilización, recuperación y transición delineado por John Barrett, ha flexibilizado progresivamente el régimen sancionador, especialmente en lo que respecta al sector petrolero y a la minería. El nuevo encargado de negocios se muestra optimista, insistiendo en la importancia de ‘implementar el plan de tres fases’ para Venezuela.
La visita de Barrett se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el gobierno venezolano, pero también de una búsqueda de soluciones por parte de algunos sectores de la comunidad internacional. La pelota, en definitiva, está en el tejado de Washington, que deberá decidir hasta qué punto está dispuesto a apostar por un cambio en la política hacia Caracas.
