Sheinbaum y el aifa: ¿realidad o ilusión en las imágenes?
La promesa de un aeropuerto moderno y eficiente se tambalea tras una controversia que ha desatado una tormenta en redes sociales. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se vio envuelta en un debate sobre la veracidad de las imágenes que compartió para ilustrar la operatividad del aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), exponiendo una posible manipulación digital que ha puesto en tela de juicio la estrategia de comunicación del gobierno federal.

El tuit que encendió la mecha
El detonante fue un tuit de Sheinbaum, quien aseguraba que el AIFA operaba “al 100%”. Las fotografías adjuntas, sin embargo, despertaron sospechas desde el primer momento. Internautas, liderados por figuras como el actor Héctor Suárez Gomís y el panista Federico Döring, detectaron anomalías evidentes: figuras distorsionadas, fechas incorrectas y una ocupación real muy alejada de la imagen que pretendía proyectar la mandatriz.
La cifra habla por sí sola: un tuit con fecha de abril mostrando una imagen fechada en marzo, un claro indicio de una posible edición apresurada. Pero lo que realmente ha generado revuelo es la posibilidad de que se haya recurrido al uso de inteligencia artificial para simular una afluencia de pasajeros inexistente. Un fallo, como lo calificó el periodista Marco Levario Turcott, director de la revista Etcétera, que evidencia una falta de rigor en el proceso de verificación de la información antes de su difusión.
Héctor Suárez Gomís, fiel a su estilo ácido y provocador, no tardó en reaccionar. Con su característico humor, el actor ironizó sobre la supuesta capacidad de los aviones del AIFA para “viajar en el tiempo”, una clara alusión a la incongruencia entre la realidad y la imagen oficial. Su publicación, como es habitual, dividió opiniones en X, con algunos usuarios compartiendo sus propias experiencias en el aeropuerto, que contrastan con la versión oficial.
Pero la polémica no se limita al ámbito digital. El panista Federico Döring, desde el propio AIFA, ofreció una perspectiva diametralmente opuesta a la de la presidenta, mostrando un aeropuerto con una ocupación considerablemente menor a la anunciada. Un video que, sumado a las denuncias en redes, ha intensificado la crisis de credibilidad.
Lo que nadie cuenta es que la inauguración del AIFA, la obra insignia del gobierno de López Obrador, ha estado rodeada de controversia desde sus inicios. Un megaproyecto que, según sus detractores, no ha resuelto los problemas de movilidad de la Ciudad de México, sino que ha generado nuevas complicaciones y un derroche de recursos públicos.
El episodio deja en evidencia una debilidad recurrente en la comunicación gubernamental: la tentación de priorizar la imagen sobre la sustancia. Una estrategia que, en última instancia, erosiona la confianza de la ciudadanía y dificulta la construcción de un relato coherente y transparente sobre la gestión pública. La presidenta Sheinbaum, hasta el momento, ha optado por el silencio, un silencio que, en este caso, resulta ensordecedor.