Sporting resiste: victoria agónica ante la real sociedad b
Gijón se anhela el triunfo. El Sporting de Gijón se impuso ayer a la Real Sociedad B por la mínima (1-0) en El Molinón, un resultado que sabe a gloria tras una actuación en la que la insistencia rojiblanca, pese a la falta de puntería, finalmente encontró su recompensa. El partido, en definitiva, ha sido un reflejo de la lucha por la permanencia: intensidad, errores y, sobre todo, una necesidad imperiosa de sumar.
El dominio sin recompensa inicial
Desde el pitido inicial, el Sporting asedió la portería de Arana. Gaspar, con un remate desviado en el primer minuto, avisó de las intenciones locales. La insistencia continuó con una gran intervención de Arana a un cabezazo de Pablo Vázquez, que parecía destinado a la red. La Real Sociedad B, aturdida, apenas lograba conectar en ataque, con un tímido intento de Mariezkurrena que se estrelló en el lateral de la red.
La media hora de juego trajo consigo la mejor ocasión para los rojiblancos: una vaselina de Guille Rosas que, inexplicablemente, el colegiado, Cid Camacho, anuló por una dudosa falta previa. La frustración se palpaba en el ambiente, pero el Sporting no cejó en su empeño. Otero, con un remate que Kita salvó con una parada providencial, puso de manifiesto la superioridad local, generando una sucesión de ocasiones que mantenían en vilo a la afición.

Gaspar desata la euforia
El gol llegó en el minuto 45. Una internada de Guille Rosas por la línea de fondo y un remate a placer de Gaspar Campos, con todo a su favor, desataron la euforia en El Molinón. La alegría, sin embargo, no duraría mucho, pues el segundo tiempo traería consigo un nuevo pulso al encuentro.
La real empuja, el sporting se defiende
La Real Sociedad B salió con la clara intención de igualar la contienda, aumentando su presencia en campo contrario. Sin embargo, la defensa rojiblanca, liderada por un sólido Pablo Vázquez, se mostró infranqueable. El Sporting, fiel a su estilo, aprovechó su solidez a balón parado, generando nuevas ocasiones de peligro con cabezazos de Otero, nuevamente repelidos por Arana.
Los minutos finales fueron un asedio realista, pero la portería de Yáñez se mantuvo impasible. El filial donostiarra apretó, pero la falta de ideas y la eficacia defensiva del Sporting impidieron el empate. La victoria, conquistada con sufrimiento y garra, deja al Sporting con un pie fuera de la zona de descenso. La tabla, eso sí, no perdona y la pelea por la permanencia sigue siendo una batalla a vida o muerte.