Suero vitaminado fatal: un médico en sonora enfrenta la ira de las familias

Seis vidas truncadas en Hermosillo, Sonora, por lo que parece ser una avalancha de promesas de bienestar que terminaron en tragedia. La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) investiga al médico Jesús Maximiano “N”, de 65 años, señalado como responsable de la administración de sueros vitaminados contaminados en su clínica particular, un establecimiento que, según testimonios, operaba con cuestionables estándares de higiene y seguridad.

Un legado de promesas y dudas

Jesús Maximiano “N”, cirujano general con más de dos décadas de experiencia en Hermosillo, había construido una reputación en torno a la medicina estética, la biológica y procedimientos como liposucción y hilos tensores. Su clínica, clausurada el pasado 1 de abril, se presentaba como un centro de “medicina regenerativa y biológica”, ofreciendo desde sueros vitaminados hasta cirugías estéticas menores y terapias alternativas, a pesar de que, según la Secretaría de Salud Federal, carecía de la certificación para prácticas homeopáticas que promocionaba.

Su presencia en redes sociales era constante, un escaparate digital donde ofrecía sus servicios a un público que, según fuentes, era atraído por recomendaciones en línea y la promesa de una rápida revitalización. Sin embargo, detrás de la fachada de bienestar, se escondían prácticas que ahora están bajo el microscopio de las autoridades. Los costos de estas sesiones, entre 500 y 1.000 pesos, resultaron ser un precio demasiado alto para al menos seis familias.

Contaminación, jeringas prerellenadas y un ambiente insalubre

Contaminación, jeringas prerellenadas y un ambiente insalubre

La investigación de la FGJE ha revelado un panorama alarmante: equipos de venoclisis contaminados, jeringas prerellenadas con soluciones y material quirúrgico ilegal. Una fuente de Salud Federal, citada por la periodista Michelle Rivera, confirmó que el consultorio de Maximiano “N” carecía de las condiciones higiénicas necesarias, un detalle que corroboran los testimonios de pacientes como Julio Gaxiola, quien describió un ambiente “insalubre, lleno de mosquitos”.

El horror se desató entre marzo y abril de 2026, cuando seis personas perdieron la vida y al menos otra fue hospitalizada tras recibir la misma terapia intravenosa. Los síntomas, que incluían vómitos, diarrea, daño renal y hepático, rápidamente se convirtieron en un cuadro de intoxicación aguda que, según los familiares, se agravó en cuestión de minutos. Las víctimas incluyen a Dinora Ontiveros, Jesús Héctor Almeida Flores, Sebastián Almeida Cáñez, Catalina Figueroa y Zahid Alberto Castro Lagarda, nombres que ahora resuenan con dolor y desesperación.

El riesgo oculto de la medicina sin supervisión

El riesgo oculto de la medicina sin supervisión

El caso de Jesús Maximiano “N” pone de manifiesto los peligros de recurrir a terapias intravenosas y procedimientos estéticos sin la supervisión adecuada de profesionales certificados. La popularidad de estas prácticas, impulsada por la promoción de celebridades y la difusión en redes sociales, ha generado una demanda creciente, pero también ha abierto la puerta a prácticas riesgosas y potencialmente mortales. La empresa Rubio Pharma y Asociados S.A. de C.V., mencionada por algunos familiares, ha negado cualquier vinculación con los productos administrados.

Mientras la investigación avanza, las autoridades sanitarias recomiendan encarecidamente abstenerse de estos procedimientos fuera de hospitales certificados. La tragedia de Hermosillo es un duro recordatorio de que la salud no es un juego y que la búsqueda de la belleza y el bienestar no debe poner en riesgo la vida. La cifra de seis fallecidos habla por sí sola: un precio inaceptable por la promesa de una salud mejor.