Sueros vitaminados: seis muertos y una clínica en el punto de mira en sonora
Lo que se vendía como un elixir de bienestar rápido se ha convertido en una tragedia. Al menos seis personas perdieron la vida y otra permanece hospitalizada en Hermosillo, Sonora, tras recibir sueros vitaminados en una clínica privada, desatando una investigación penal y sanitaria que expone una red de prácticas médicas irregulares alarmantes.
Un paraíso de bienestar con sombras oscuras
La clínica, ubicada en la colonia Jesús García y promocionada como un oasis de medicina regenerativa y biológica, ofrecía suseros vitaminados a precios que oscilaban entre los 500 y los 1.000 pesos mexicanos, atrayendo a pacientes con promesas de energía renovada y una apariencia mejorada. La captación se realizaba a través de recomendaciones y una agresiva campaña en redes sociales, creando una imagen de exclusividad y eficacia.
Pero tras la fachada “zen” y los diplomas exhibidos en las paredes, se escondían graves deficiencias. Testimonios recogidos por medios locales revelan la ausencia de condiciones sanitarias básicas: mosquitos, personal manipulando insumos médicos mientras comía y, lo más preocupante, la realización de aplicaciones tanto en la clínica como en domicilios particulares, amplificando los riesgos y la falta de control.

Jesús maximiano “n”: el médico en el centro de la tormenta
El médico Jesús Maximiano “N”, con más de dos décadas de experiencia en Hermosillo, se encuentra en la mira de las autoridades. A pesar de publicitar su clínica como homeopática, la Secretaría de Salud Federal ha confirmado que carece de especialidad en esta área. Sus redes sociales, antes un escaparate de su supuesta experiencia, ahora son objeto de escrutinio, revelando una estrategia de captación de pacientes que incluía la sugerencia de abandonar medicamentos psiquiátricos y antiepilépticos en favor de suseros vitaminados – una práctica de mala praxis de alto riesgo.

Irregularidades que encendieron las alarmas
El cateo a la clínica reveló un panorama desolador: expedientes médicos desordenados, medicamentos, insumos médicos, dispositivos de grabación y equipos de cómputo. Pero lo más alarmante fueron los equipos de venoclisis contaminados y el uso de jeringas prerellenadas y material quirúrgico ilegal, según fuentes de Salud Federal. La preparación de las mezclas se realizaba ante los pacientes, a menudo con jeringas de gran tamaño, sin respetar los protocolos de bioseguridad: sin guantes, en superficies no estériles y reutilizando material médico.
El dolor de las familias víctimas
La tragedia golpeó a seis familias entre marzo y abril de 2024. Los pacientes, que presentaban síntomas como vómitos, diarrea, daño renal y hepático, fallecieron poco después de recibir la terapia intravenosa. El hermano de una de las víctimas, Diego Figueroa, relató el terrible momento en que su hermana “se estaba quemando por dentro” debido a un daño hepático y renal severo.
La respuesta de las autoridades ha sido inmediata: la clínica ha sido clausurada, los insumos médicos asegurados y la Fiscalía de Sonora ha abierto investigaciones. La COFEPRIS analiza las muestras para determinar el origen de las sustancias utilizadas y la cadena de responsabilidad. La empresa Rubio Pharma y Asociados S.A. de C.V. ha negado cualquier vínculo con los productos administrados.
Un debate urgente sobre la popularidad de los “vitamin drips”
Este caso ha reavivado la discusión sobre la proliferación de los sueros vitaminados y otras terapias intravenosas en México. Promocionadas por celebridades y difundidas en redes sociales, estas prácticas, conocidas como “vitamin drips”, representan un riesgo real para la salud pública. Expertos advierten sobre el peligro de infecciones, daños renales y hepáticos, así como interacciones peligrosas con otros medicamentos. La tragedia de Hermosillo es un llamada de atención contundente: el bienestar no se compra en una jeringa, sino con responsabilidad y bajo la supervisión de profesionales cualificados.
