Tábata cerezo: de actriz a guardiana del consentimiento en el rodaje
La actriz Tábata Cerezo, conocida por su trabajo frente a las cámaras, ha tomado un giro inesperado en su carrera profesional: se ha convertido en coordinadora de intimidad. Su decisión, motivada por la observación de un vacío palpable en la protección de los actores durante la grabación de escenas íntimas, pone de manifiesto una evolución crucial en la industria audiovisual española, impulsada por la necesidad de salvaguardar el bienestar y el consentimiento de los intérpretes.

Un rol nacido del me too, ahora imprescindible
El movimiento Me Too en Estados Unidos y Reino Unido, que sacó a la luz problemáticas de acoso y abuso en la industria del entretenimiento, fue el catalizador para la creación de esta figura profesional. En 2018, la necesidad de garantizar el consentimiento de los actores se convirtió en un tema central, y en 2021, España comenzó a adoptar esta práctica, con Netflix a la vanguardia. Sin embargo, la implementación no ha sido exenta de desafíos. Cerezo reconoce que, inicialmente, ha existido cierta resistencia, a menudo basada en el desconocimiento del rol y en la errónea percepción de que esta figura podría limitar la libertad creativa.
“Al principio, se pensaba o había miedo de que viniéramos a censurar o a limitar la libertad creativa”, explica Cerezo en una entrevista concedida a Europa Press. “Se malinterpretaba la palabra ‘coreografía’ como algo que restringía a los cuerpos o que lo iba a hacer todo muy mecánico”. Pero, con el tiempo, la experiencia ha demostrado lo contrario: la coordinación de intimidad no solo aporta seguridad a los actores, sino que también facilita el trabajo de directores y productoras al mitigar imprevistos y, sorprendentemente, mejorar la calidad del resultado final en pantalla.
La clave está en la gestión de necesidades. La labor de la coordinadora de intimidad va más allá de simplemente supervisar escenas de sexo. Implica gestionar las necesidades, tanto creativas como logísticas, de cualquier secuencia que involucre una alta exposición física o vulnerabilidad por parte de los intérpretes. Esto abarca desde escenas de desnudo sin connotación sexual hasta procedimientos médicos o interacciones con menores, siempre priorizando su consentimiento y bienestar.
El impacto de esta figura se ha materializado en producciones de renombre como 'Élite' y 'Valeria', que fueron pioneras en incorporar coordinadoras de intimidad. Hoy en día, empresas especializadas como Intimact, fundada por Cerezo, asesoran a numerosas producciones, colaborando incluso en películas que compiten por los Premios Goya.
Pero hay un detalle crucial: la respuesta de los actores. “Algo que nos repiten muchas veces es ‘ya me habría gustado a mí eh al principio o de joven haber tenido esta figura en mis primeras experiencias en rodajes’”, confiesa Cerezo, revelando el amplio reconocimiento que este rol ha ganado entre los profesionales de la interpretación. La demanda es tal que, si uno de los actores solicita la presencia de una coordinadora, la decisión es firme y no admite discusión, incluso si el otro actor no considera necesaria su intervención.
Aunque la figura del coordinador de intimidad era relativamente desconocida hace unos años, su presencia se ha vuelto cada vez más común, permeando incluso la conciencia pública. La formación en este campo está en auge, con iniciativas como la que impulsa Intimact a nivel iberoamericano, anticipando un futuro en el que las oportunidades de capacitación en castellano serán abundantes.
En definitiva, Tábata Cerezo y su labor como coordinadora de intimidad no solo están transformando la forma en que se filman las escenas íntimas, sino que están sentando las bases para una industria audiovisual más respetuosa, segura e inclusiva, donde el consentimiento y el bienestar de los actores son la máxima prioridad. La industria ha cambiado, y la evolución es palpable: el consentimiento ya no es una opción, sino una condición sine qua non.