Taiwán enciende centrales de carbón ante la crisis energética
Taiwán ha dado un giro inesperado a su política energética, reactivando temporalmente centrales eléctricas de carbón en respuesta a la escalada del conflicto en Oriente Medio. La decisión, anunciada por el Ministerio de Asuntos Económicos, pone en entredicho los ambiciosos planes de transición energética de la isla, aunque las autoridades aseguran que se trata de una medida coyuntural.

El gas natural, un eslabón vulnerable
La dependencia de Taiwán del gas natural licuado (GNL) para la generación de electricidad –que representó más del 47% del total en 2023– se ha revelado como un punto débil ante la actual inestabilidad geopolítica. Los ataques recientes a infraestructuras petroleras en Irán, y la subsiguiente escalada de tensiones, han encarecido los precios y complicado el suministro, impactando directamente en la isla.
Catar, principal proveedor de GNL de Taiwán (33,7% del total importado el año pasado), se ha visto en el epicentro de estos conflictos, lo que ha obligado al gobierno taiwanés a buscar alternativas para garantizar el suministro energético. Australia (33,5%), Estados Unidos (9,9%) y Papúa Nueva Guinea (7,9%) también son proveedores importantes, pero la volatilidad del mercado global ha puesto a prueba la capacidad de Taiwán para mantener la estabilidad en su red eléctrica.
La petrolera estatal CPC Corporation, según el comunicado oficial, necesita “flexibilizar” su gestión del gas, y la reactivación temporal de las centrales de carbón, siguiendo, según el MOEA, “prácticas comunes de países vecinos”, se presenta como una solución a corto plazo. A partir de mayo, Taipower, la compañía eléctrica estatal, se espera que adquiera electricidad de la central de Mailiao para cubrir la demanda.
Lo que nadie cuenta es que, aunque el consumo anual de carbón no superará los niveles del año pasado, este movimiento supone un retroceso en la política de energías limpias de Taiwán, un país que se había posicionado como un líder en la transición energética regional. Las renovables solo representaron el 13,1% de la generación eléctrica en 2023, un porcentaje que ahora se ve amenazado por la necesidad de recurrir a una fuente de energía más contaminante.
El suministro interno de gas natural, si bien se considera “suficiente” por el gobierno, no es suficiente para compensar la incertidumbre en el mercado internacional. La guerra en Oriente Medio ha puesto de manifiesto la fragilidad de la cadena de suministro energético global y la necesidad de diversificar las fuentes de energía para garantizar la seguridad energética de Taiwán.
La cifra habla por sí sola: la energía importada, especialmente el GNL, es vital para el funcionamiento de la economía taiwanesa, y la crisis actual obliga a tomar decisiones difíciles que podrían tener consecuencias a largo plazo para el medio ambiente y la credibilidad internacional del país.