Tiroteó en toronto: segunda paliza al consulado en menos de un año

Un tiroteo frente al consulado de Estados Unidos en Toronto ha desatado la alerta en la ciudad, la segunda vez este año que un edificio estadounidense sufre un ataque similar. La calma, frágil, se rompe con el sonido de disparos y una persecución policial de una hora que, paradójicamente, no logró atrapar al responsable.

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Un escenario que revivió el terror de marzo

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La escena, grabada por Reuters, muestra agentes de la Policía de Toronto acordonando el área tras el incidente. Un casquillo fue el único vestigio material de la agresión, aunque la fachada del edificio sufrió daños. El subjefe de policía, Frank Barredo, no ocultó la gravedad de la situación, prometiendo una investigación “con gran seriedad” y la búsqueda de los culpables.

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Pero esto no es un incidente aislado. El 10 de marzo, el mismo consulado fue blanco de un ataque similar, con dos sospechosos disparando contra el edificio antes de huir en un vehículo robado. Y el mes pasado, la policía arrestó a Sheldon Tracy-Stewart y Zara Jabbi, acusados de estos mismos delitos. Los cargos aún están pendientes, pero la sombra de la conexión entre estos sucesos se cierne sobre la investigación.

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La alcaldesa de Toronto, Olivia Chow, calificó el tiroteo como “un ataque descarado” y prometió que los responsables serán “atraídos”. Pero la realidad es que la ciudad se enfrenta a una escalada preocupante. La policía sospecha que estos ataques podrían estar vinculados a redes de sicarios “multicapa” que han estado apuntando a sinagogas en la ciudad, una tendencia que, de confirmarse, añade una capa de complejidad a la investigación.

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La persecución, un callejón sin salida

La persecución, un callejón sin salida

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La persecución a alta velocidad, que duró una hora, no resultó en ningún arresto. Barredo insistió en la determinación de las fuerzas del orden: “Llevaremos ante la justicia a los responsables”. La presencia policial, con un patrullero afuera y dos agentes dentro del consulado, era una muestra de la seriedad de la situación. La ciudad, ya nerviosa tras el ataque de marzo, se enfrenta ahora a la incertidumbre del motivo y la identidad del o los perpetradores.

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Lo que sí está claro es que la policía no descarta una conexión entre los dos incidentes, ni siquiera considerando los recientes disparos contra panaderías judías que también han sacudido la comunidad. La investigación, según Barredo, “seguirá las pruebas hasta donde los lleven”, una promesa que, en estos casos, rara vez se cumple de inmediato. La ciudad, y el consulado, aguardan con la angustia de la espera. El tiempo, en estos casos, es un lujo que nadie puede permitirse.”n