To lam consolida poder en vietnam: ¿nuevo modelo a lo china?

Han pasado apenas siete meses desde que To Lam asumía el cargo de primer ministro en Vietnam, pero ya se cierne sobre él una sombra de poder sin precedentes. El Parlamento vietnamita, en una votación unánime, lo ha designado como el nuevo presidente del país, un movimiento que le otorga el control de dos de los cuatro pilares fundamentales del sistema político vietnamita y augura una deriva hacia un modelo de liderazgo más centralizado, que recuerda inquietantemente al de Xi Jinping en china.

La ascensión de to lam: ¿un giro decisivo?

La elección de To Lam, actual secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), como presidente hasta 2031, no es una sorpresa, pero sí una consolidación de poder que redefine el equilibrio interno del país. Lam, de 68 años, ya era la figura más influyente en Vietnam desde hacía tiempo, pero ahora, al combinar la presidencia con su liderazgo partidista, controla la dirección del Estado y la política nacional con una autoridad que pocos líderes vietnamitas han ostentado.

El proceso, formalizado durante el reciente Congreso Nacional del PCV en enero, se llevó a cabo con la eficiencia característica de un sistema unipartidista. Casi 1.600 delegados ratificaron decisiones ya tomadas tras amplios procesos de consenso, un procedimiento que, aunque garantiza la estabilidad, deja poco espacio para la disidencia o la competencia política. Lo que nadie cuenta es la influencia real que ejerce el Partido Comunista detrás de estas votaciones unánimes.

La cifra habla por sí sola: Lam ahora controla la presidencia y la secretaría general, dejando al primer ministro y al presidente de la Asamblea Nacional como figuras con menor peso en la toma de decisiones. Esta reconfiguración del poder es un reflejo de la creciente influencia del PCV y del deseo de un liderazgo más fuerte y centralizado, un camino que Vietnam parece dispuesto a recorrer, imitando a su poderoso vecino del norte.

¿Vietnam en la sombra de pekín?

¿Vietnam en la sombra de pekín?

La similitud con el modelo chino es innegable. Al igual que Xi Jinping, To Lam acumula los roles de líder del partido, presidente del país y, en la práctica, el control efectivo del aparato estatal. Aunque formalmente la jefatura de las Fuerzas Armadas se divide entre el Estado y el partido en Vietnam, la realidad es que el PCV ejerce un control dominante sobre las fuerzas armadas, al igual que el PCCh en china.

El precedente del exlíder Nguyen Phu Trong, quien también combinó ambos cargos entre 2018 y 2021, sienta un precedente para esta concentración de poder. Pero la magnitud de la influencia que ahora ostenta To Lam sugiere un giro aún más pronunciado hacia un modelo autoritario, donde la toma de decisiones se concentra en manos de un único individuo.

El futuro de Vietnam, con To Lam al mando, plantea interrogantes sobre el espacio para la disidencia, la independencia de las instituciones y la evolución del modelo económico del país. La consolidación del poder en una sola figura, aunque garantice la estabilidad a corto plazo, podría acallar voces críticas y frenar la innovación a largo plazo. La apuesta por un liderazgo fuerte y centralizado es un riesgo calculado, cuyas consecuencias aún están por verse.