Un año de lucha por justicia: el dolor tras la tragedia de axe ceremonia
El Parque Bicentenario fue escenario de un doloroso aniversario. Un año después de la caída de una estructura metálica en el Festival Axe Ceremonia 2025, familiares y amigos de los fotoperiodistas Miguel Rojas y Berenice Giles se reunieron para exigir justicia, rechazando tajantemente las ofertas de compensación económica y manteniendo viva la memoria de dos vidas truncadas.
La familia rojas: un vacío que la ley aún no llena
El padre de Miguel Rojas, visiblemente afectado, rompió en llanto al recordar la pérdida de su hijo. “Hace un año, mi hijo salió y no regresó. Un vacío que ningún padre debería experimentar”, declaró frente a una multitud de compañeros y activistas. Denunció la lentitud del proceso judicial, acusando una falta de diligencia que agrava aún más el sufrimiento familiar. “Era periodista y murió trabajando. Esto debería sacudir a todo el país”, enfatizó, desafiando la complacencia y exigiendo una respuesta contundente.

Un anticoncierto para alzar la voz
El colectivo “Hoy Somos Todo Por Miguel” organizó un “anticoncierto”, un acto de protesta y memoria que buscó visibilizar la demanda de justicia. La madre de Miguel, Graciela, con la voz quebrada, dirigió un mensaje directo y conmovedor: “Soy la mamá de Miguel, no soy abogada ni activista. Me arrebataron a mi hijo. ¿Esto es lo que vale la vida de un periodista en México? ¿La vida se vuelve negociable?”. La pregunta resonó en el aire, denunciando una cultura de impunidad que permite que tragedias como esta queden impunes.

La fiscalía bajo la lupa: ¿responsables diluidos?
Según Diana Rojas, hermana mayor de Miguel, la investigación inicial de la Fiscalía de la Ciudad de México intentó minimizar la responsabilidad, señalando únicamente a los trabajadores de las grúas. Pero la perseverancia de los abogados de la familia logró ampliar la imputación a un total de once personas, revelando una compleja red de negligencias y omisiones que involucra a mandos superiores.
“Descubrimos una cadena de fallas, errores humanos que eran evitables, un desconocimiento absoluto de los protocolos de seguridad”, explicó Diana, denunciando la priorización de los beneficios económicos sobre la seguridad de los asistentes y la integridad de los trabajadores. “Se estaba mintiendo de una manera descarada, a pesar de que el caso era mediático y tenía todos los ojos puestos sobre él.”
La búsqueda de la verdad continúa, impulsada por el dolor y la determinación de una familia que se niega a aceptar un acuerdo económico a cambio de justicia.