Zaragoza denuncia al árbitro: 'criterio dispar' y 'manchas' en el último partido
El Real Zaragoza ha saltado a la queja, acusando al árbitro Dàmaso Arcediano de una actuación flagrante en el partido del domingo contra el Huesca. La dirigencia blanquilla no se anda con rodeos: el criterio arbitrario en las decisiones en ambas áreas, según afirman, condicionó directamente el resultado.
Una controversia que deja un reguero de dudas
El comunicado oficial del club es contundente: “A nuestro juicio, condicionó clara y directamente el resultado.” Pero la cosa no acaba ahí. El club no solo denuncia la actuación, sino que también expresa su “absoluta disconformidad” con las imágenes que, a juicio suyo, “manchan la imagen del Real Zaragoza”. Un episodio que, aseguran, no debería haber ocurrido jamás.
Durante la temporada, el equipo ha experimentado numerosas decisiones controvertidas a manos del estamento arbitral, algo que han trasladado a los órganos competentes en repetidas ocasiones. Sin embargo, la entidad blanquilla enfatiza que este incidente, en particular, exige una respuesta. La insistencia en la necesidad de ‘máximo rigor, coherencia y uniformidad’ en la aplicación de las reglas es palpable.

La agresividad y la situación deportiva: un agravante
El comunicado también aborda la agresión del meta argentino Esteban Andrada, desvinculando rotundamente al club de cualquier tipo de violencia. La entidad subraya que “esta circunstancia, en ningún caso justifica la agresión” ni la delicada situación deportiva que atraviesa el club. Un mensaje claro: la conducta deportiva es primordial, por encima de cualquier problema externo.
El clamor por un reglamento imparcial
El Real Zaragoza reclama, por tanto, una aplicación imparcial de los reglamentos, especialmente en la recta final del campeonato. La tensión es máxima, y la reputación de la competición – y del club – está en juego. La cifra de partidos perjudicados, aunque no especificada, habla por sí sola. La directiva exige, con firmeza, que la justicia se haga presente y que el prestigio del fútbol profesional se preserve. El futuro del equipo, y su aspiración a llegar a la fase final, depende de ello.
